Jeff Goldblum tiene 71 años y no le teme a ninguno.

En una entrevista en el bar del hotel Corinthia, en Londres, el actor fue directo: nunca se ha hecho ningún procedimiento estético, y no piensa empezar. Para él, disimular el paso de los años es, literalmente, una tontería. Prefiere mostrar cada línea, cada canas, como prueba de que sigue vivo y sigue aprendiendo.

Esa misma calma con la que habla de su rostro es la que aplicó a su vida entera. Se convirtió en padre por primera vez a los 62 años, junto a su esposa Emilie Livingston, exgimnasta olímpica canadiense que conoció en un gimnasio de Los Ángeles en 2011. Hoy son padres de Charlie y River, y Goldblum asegura que la paternidad tardía no fue un obstáculo sino un regalo inesperado que llegó justo cuando debía llegar.

