Ashley Graham volvió a pisar la pasarela más famosa de la lencería, y esta vez no pasó desapercibida.
El 18 de octubre de 2026, en Los Ángeles, la modelo estadounidense desfiló en el Victoria’s Secret Fashion Show con un conjunto de encaje con aberturas y unas enormes alas de flores en tonos rosados y amarillos.

Sonreía, saludaba y caminaba como quien sabe exactamente dónde está parada. Las reacciones no tardaron: muchos celebraron ver en ese escenario curvas, celulitis y rasgos naturales, y lo resumieron en una frase: “Es bueno ver un cuerpo real”.

Para ella no es solo moda. Durante años habló de la presión que pesa sobre los cuerpos femeninos, y cuando debutó en este desfile, en 2024, explicó que quería representar a las mujeres con curvas y ayudar a que la marca mostrara una belleza más inclusiva. Verla otra vez ahí, entre alas y reflectores, le dice a muchas mujeres que su cuerpo también cabe en la pasarela.

¿Crees que las grandes marcas deberían mostrar más diversidad de cuerpos?

