Andrew Garfield no se guarda nada. A sus 43 años, el actor volvió a defender una idea que lanzó por primera vez en 2013: que Spider-Man podría ser gay, y que eso no le quitaría nada al personaje.
“Sigo creyendo que cualquiera puede ponerse ese traje”, le dijo a Entertainment Weekly. Para él, la razón por la que millones aman al superhéroe es justamente esa: no tiene raza definida, ni género fijo, ni una sexualidad marcada. Cualquiera puede verse reflejado ahí.

Lo curioso es que esto no es una idea improvisada. Garfield reveló que en su época como Peter Parker llegó a hablar con el productor Matt Tolmach sobre cambiar el género de Mary Jane, e incluso propuso a Michael B. Jordan para un Spider-Man con otra orientación. Trece años después, sostiene exactamente lo mismo.
