Una cámara de alta resolución captó el rostro de Lamine Yamal en pleno estadio, sin filtros ni retoques. Poros, granitos, piel real de un chico de 18 años. Y las redes se dividieron.

Unos dijeron que se veía descuidado, que un futbolista de su nivel debería cuidarse más. Otros respondieron que es un adolescente y que el acné es parte de crecer, no un defecto que corregir.
Los dermatólogos explican que las lentes de los estadios exageran cualquier textura que a simple vista casi no se nota. ¿Estamos tan acostumbrados a los filtros que ya no reconocemos una piel normal?
