Don Gilberto vende helados para vivir el día a día.


Cuando el terremoto de magnitud 7.4 sacudió a Colombia el 10 de agosto, no dudó: empujó su propio carrito de trabajo hasta un punto de acopio y entregó varias latas de sardinas que había comprado con su plata. No era una fortuna. Era, literalmente, lo que tenía.


Su gesto se sumó a otros igual de humildes: una niña en Medellín vació su alcancía, Yolanda Cifuentes llevó una colchoneta, y Eurley, otro heladero de 73 años de la Comuna 13, donó 250.000 pesos colombianos de sus ahorros para comprar arroz, aceite y panela.

Nadie les pidió nada, simplemente miraron lo poco que tenían y decidieron compartirlo. 🍦❤️
