Varios equipos del Tour de Francia Femenino denunciaron ante la UCI que algunas ciclistas usaban sostenes con relleno para modificar la forma del torso y ganar aerodinámica.

Una técnica que un experto de la Universidad Heriot-Watt calcula que podría reducir hasta un 3.6% la resistencia al viento.

Para frenarlo, la UCI instaló carpas junto a la rampa de salida de la etapa y empezó a controlar el equipamiento de las corredoras antes de largar. Pero un video del sitio belga HLN mostró que quien hizo la primera revisión fue un hombre, y ahí el escándalo cambió de bando.
“Como mujer, me resultaría bastante intimidante”, dijo la ex ciclista Ine Beyen en Sporza. La UCI ya avisó que seguirá vigilando el reglamento, pero la pregunta quedó picando: ¿controlaron la trampa o abrieron otra?
