Camila Aline agarró una hoja, un bolígrafo azul y escribió su currículum línea por línea. No tenía dinero para imprimirlo. Pegó su foto de carnet en la esquina, rellenó cada campo con letra cuidadosa y, al final, se autoevaluó: «Fuerza: 9. Voluntad: 9». 💪

En el currículum anotó secundaria incompleta, experiencia como vendedora, cajera y copera. Y cerró con una frase que cualquier empresa debería enmarcar: «Estoy a una oportunidad de empleo. Mi deseo de crecer es grande». Sin adornos. Sin LinkedIn. Sin PDF.
La imagen se viralizó en Brasil porque en esa hoja rayada hay algo que ningún formato digital puede imitar: la prueba de que alguien lo intentó de verdad. 🙌
