Ese gesto que parece pereza es en realidad la anaconda reparando su propio cráneo

Por Javiera Müller
7 August, 2026

No, no está cansada. Cuando una anaconda traga algo tan grande como un capibara, cada lado de su mandíbula se mueve por separado, casi como si caminara sobre la presa para empujarla hacia el esófago.

Ese esfuerzo descoloca por completo la simetría de su cabeza: los huesos craneales se separan, los ligamentos elásticos se estiran al máximo y hasta la mandíbula inferior —dividida en dos mitades unidas solo por cartílago— queda fuera de lugar.

El “bostezo” es en realidad el momento en que fuerza a todo ese sistema a volver a su sitio, recupera el oxígeno que perdió durante horas de digestión y, de paso, usa el Órgano de Jacobson en el paladar para olfatear si hay depredadores cerca mientras está más vulnerable que nunca. 🐍

Puede interesarte