Shamekia Morris empezó a cubrir el cuerpo de su hijo Treylin con tatuajes temporales cuando el bebé tenía apenas seis meses.


Cuello, pecho, brazos, piernas: casi no queda piel sin diseño.

La diseñadora de moda, de West Palm Beach, Florida, asegura que son lavables, indoloros y que ella “no es una mala madre”.

Su propia hermana Dinera se opuso al principio, aunque terminó apoyándola cuando la cuenta del niño explotó en redes.

Morris dice haber recibido amenazas por acusarla de criar a su hijo como “un matón”.
Otros la defienden: es su hijo, es temporal, es su decisión.
¿Dónde termina la expresión artística y empieza la exposición de un menor que no puede opinar?
