Duan Guixiu tenía una promesa y se aferró a ella durante toda su vida.
Cuando Wang Jinchang se unió al Ejército Rojo en 1932, poco después de casarse con ella, le pidió que lo esperara. “Espérame, volveré. Escucha a mamá”, le habría dicho, según recordaba la propia Duan. Él nunca regresó. Ella se quedó en la provincia de Jiangxi, en China, cuidando de su suegra y de los hermanos menores de su esposo, en años tan duros que su familia apenas lograba conseguir comida.

En 1953 un funcionario local llegó hasta su casa con un certificado: Wang había muerto y figuraba como mártir. Duan se negó a creerlo y siguió esperando. Murió en agosto de 2026, a los 108 años, sin haber vuelto a verlo.

Hoy su historia vuelve a circular con el 90.º aniversario de la Larga Marcha. Un personaje del gran espectáculo de Yudu, donde empezó aquella travesía, está inspirado en ella. ¿Tú esperarías toda una vida por alguien sin saber si volverá?

