Hayden Panettiere tenía 36 años y una frase que ahora no se puede leer igual.
Fue el 26 de mayo, en el Harmony Gold Theater de Hollywood, presentando su memoria ‘This Is Me: A Reckoning’. Ahí, frente a un público que no imaginaba lo que vendría, dijo que esperaba “dejar el mundo un lugar mejor de lo que lo encontré”. Habló de fortaleza y vulnerabilidad, de su adicción, de la depresión posparto que atravesó como madre, y del sueño de convertirse en directora para crear espacios seguros para otros actores.

Menos de tres meses después, el domingo 16 de agosto, alguien la encontró en paro cardiaco en un complejo de apartamentos en Greenville, Carolina del Sur. Llamaron al 911, los paramédicos intentaron reanimarla, pero fue declarada muerta a las 2:32 de la tarde. La causa exacta de su muerte sigue bajo investigación. Su padre, Alan ‘Skip’ Panettiere, la despidió llamándola ‘una luz incomparable’. Hayden ya conocía el peso de perder a un hermano: Jansen murió en 2023, a los 28 años. Ahora sus propias palabras, dichas sin saber que serían casi las últimas, se leen como un mensaje que dejó a propósito.
