Saybie pesó 245 gramos al nacer. Lo que una manzana grande.

En diciembre de 2018, en el Sharp Mary Birch Hospital de San Diego, los médicos tuvieron que adelantar el parto: su mamá había desarrollado preeclampsia, la bebé dejó de crecer en el útero y la vida de la madre corría peligro. Nació por cesárea de emergencia a las 23 semanas y 3 días. Un embarazo normal dura 40.

A la familia le advirtieron que quizás no pasaría de las primeras 24 horas. Al papá le dijeron que tendría más o menos una hora con ella. Las enfermeras de la UCIN le pusieron un apodo, Saybie, y junto a su cuna colgaron un cartel rosa: “Tiny but Mighty”.

Pasó casi cinco meses allí dentro. Según el hospital, casi no tuvo las complicaciones típicas de los bebés tan prematuros, como hemorragias cerebrales o problemas de pulmón y corazón. En mayo de 2019 salió por la puerta rumbo a casa, sana y con unas 5 libras de peso.

Se cree que es la bebé más pequeña del mundo que ha sobrevivido: pesó 7 gramos menos que el récord anterior, un bebé nacido en Alemania en 2015, según el registro de la Universidad de Iowa. Sus papás pidieron privacidad y solo dejaron que se conociera su apodo.
