Solo 8 de cada millón de bebés nacen con una condición como la de Audrina. Y en su caso, los médicos tuvieron que actuar prácticamente desde el primer día.
Audrina Cardenas nació en Texas con una rara anomalía llamada ectopia cordis, que hizo que parte de su corazón se desarrollara fuera de la cavidad torácica. La condición había sido detectada durante el embarazo, así que el equipo médico pudo preparar con anticipación una cirugía extremadamente compleja.

Con apenas un día de vida, la pequeña entró al quirófano para una intervención que duró cerca de seis horas. Los especialistas tuvieron que colocar cuidadosamente su corazón dentro del pecho y reconstruir la zona para protegerlo.
El riesgo era enorme. Este tipo de malformación suele venir acompañado de otras complicaciones y la supervivencia es poco frecuente, por lo que cada hora después del nacimiento era clave.
Contra todos los pronósticos, Audrina superó la operación y continuó recuperándose bajo vigilancia médica hasta poder regresar a casa con su familia.
Había llegado al mundo con su corazón literalmente expuesto, pero terminó demostrando que incluso uno de los comienzos más frágiles puede convertirse en una historia de supervivencia.
