Kris nunca pensó que su útero sería el lugar donde empezaría su propia familia.
Es un hombre trans, uno de los pioneros de Noruega en transicionar legalmente, en un país que hasta 2016 exigía la esterilización obligatoria para hacerlo. Kris se sometió a años de testosterona y a cirugías de afirmación de género, pero conservó su útero sano. Junto a sus parejas, Sindre y David, decidió usarlo para gestar al primer hijo del trío mediante fecundación in vitro.
El documental noruego Tre fedre (Fatherhood) los siguió durante todo el proceso: las miradas de sorpresa en la sala del ginecólogo, las hormonas, el parto, las primeras noches sin dormir. Nada de discursos, solo tres hombres aprendiendo a ser padres juntos. Cuando terminó el rodaje, la historia siguió: hoy son cinco en casa, con un segundo bebé concebido de la misma manera.
