Ellen Burstyn se casó en 1964 con el actor Neil Nephew, quien luego adoptó su apellido. Lo recordaba como brillante y encantador, hasta que su salud mental colapsó y el matrimonio se volvió una amenaza constante. Ella se fue. Pero irse no la puso a salvo.

Durante años, Neil la persiguió y la golpeó. Apareció en sus trabajos, gritó su nombre desde un balcón en pleno estreno de Broadway y, en un momento, llegó a secuestrar a su hijo. Ya separados pero aún casados legalmente, entró a su casa y la violó. Cuando pidió ayuda, le dijeron que no había delito: el agresor era su esposo.


Mientras tanto, el mundo la veía ganar el Oscar por Alice Doesn’t Live Here Anymore y acumular nominaciones por The Last Picture Show y The Exorcist. Neil murió en 1978 al saltar desde el noveno piso de su departamento en Manhattan, dejándola con una culpa que tardó décadas en soltar. Hoy, a los 93 años y con un León de Oro en Venecia por su trayectoria, Ellen decidió contar su historia con su propia voz.

