
Haidee Seda ya había hecho las paces con la idea de no tener otro hijo.
Detrás de esa decisión había 11 abortos espontáneos, uno tras otro, suficientes para que cualquiera dejara de creer en la posibilidad de ser madre. Por eso, cuando el test de embarazo volvió a dar positivo, la noticia le cayó como un balde de agua fría: no lo esperaba, no lo había buscado y no sabía si su cuerpo podría sostenerlo esta vez.

El embarazo se adelantó y ReyLee Marie nació a las 26 semanas, pesando aproximadamente 822 gramos, según reportó People. Pasó 91 días conectada a monitores en la unidad de cuidados intensivos neonatales, luchando por cada respiración. Hoy, casi 7 meses después, ReyLee conserva el apodo que le pusieron los médicos y enfermeras de la UCI neonatal: “feisty peanut”, algo así como “pequeña luchadora”, por su carácter pese a su diminuto tamaño.
