Kayla Hayes, una joven de Carolina del Sur, Estados Unidos, contó el infierno que vivió luego de que su exnovio, Seth Fleury, le arrancara parte del labio inferior de una mordida cuando ella rechazó besarlo tras terminar la relación en octubre de 2017.

El ataque ocurrió en Simpsonville y la dejó con heridas permanentes, más de 300 puntos y varias cirugías reconstructivas. Según la víctima, el hombre quería “dejar su marca” para que nadie más la besara.

En 2018, Fleury fue condenado a 12 años de prisión por agresión agravada. Desde entonces, Hayes ha usado su historia para visibilizar la violencia doméstica y apoyar a otras víctimas.

