Camille, una aficionada de apenas 12 años del PSG, soñaba con celebrar la conquista de la Liga de Campeones junto a miles de hinchas en el Parc des Princes. Y por unos momentos lo hizo. Pero la fiesta terminó mal.

Al salir del estadio junto a su padre, quedó atrapada entre disturbios, gases lacrimógenos y grupos violentos. La menor, que padece el raro síndrome VACTERL, terminó llorando y refugiándose en la entrada de un edificio mientras, según denunció su padre, algunos asistentes lanzaban morteros en su dirección.

La noche dejó 780 detenidos y 57 agentes heridos en Francia. Camille regresó a su hotel conmocionada. Su frase lo resumió todo: “Nunca debí venir. No quiero volver”.


