Estaba anémico, infestado de garrapatas y a punto de morir, pero igual quiso compartir su pan con quien lo salvó

Por Javiera Müller
3 September, 2026

Gunnar tenía apenas 7 semanas cuando quedó solo en una zona de De Doorns, Sudáfrica. Su madre y hermanos ya habían sido rescatados, pero a él nadie lo vio a tiempo. Pasó una semana entera sin comida ni refugio, cargando de un lado a otro un pedazo de pan casi tan grande como su propio cuerpo.

Cuando Rachael Sylvester, de la organización Sidewalk Specials, finalmente lo encontró, el cachorro no corrió ni se escondió. Le ofreció el pan. “Había pasado una semana solo, pero aún quería compartir su pan con nosotros”, recordó ella. Estaba anémico, con infección ocular, fiebre por garrapatas y una infestación severa de parásitos.

Recibió atención veterinaria intensiva y pasó por un hogar temporal antes de encontrar a Freya, quien lo adoptó para siempre. Hoy Gunnar es un perro sano y juguetón que recorre el jardín buscando piedras, no para guardarlas: se las regala a su familia, una por una.

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