Estaba sola con su bebé cuando unos intrusos intentaron entrar en su casa. Llamó al 911 para preguntar si podía dispararle

Por Maried Díaz
18 August, 2026

Sarah McKinley tenía 18 años y acababa de enterrar a su esposo cuando escuchó los golpes en la puerta.

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Era la noche del 31 de diciembre de 2011, en una casa móvil de Blanchard, Oklahoma. Su marido había muerto de cáncer días antes, el día de Navidad. Sola con su hijo de tres meses, empujó un sofá contra la entrada, tomó una escopeta y marcó al 911. Durante 21 minutos le preguntó a la operadora si podía disparar contra el hombre que intentaba entrar. La respuesta fue precisa: no podía autorizarla, pero debía hacer lo necesario para proteger a su bebé.

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Justin Shane Martin, de 24 años, logró derribar la puerta armado con un cuchillo de caza de 30 centímetros. Sarah disparó y murió en el lugar. Su cómplice, Dustin Louis Stewart, huyó pero terminó entregándose; fue acusado de asesinato en primer grado aunque nunca disparó un arma. La Fiscalía de Grady County no presentó cargos contra la joven madre: determinó que actuó en legítima defensa.

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