“¿Desde cuándo un cuerpo diferente se convirtió en sinónimo de fealdad?” Esa fue una de las críticas que despertaron las palabras del escritor chileno Axel Kaiser después de comentar una imagen de Victoria’s Secret protagonizada por modelos con distintas contexturas y tonos de piel.
Kaiser aseguró que este tipo de representación forma parte de la “decadencia de Occidente” y cuestionó que se estén intentando “normalizar cuerpos que son feos”. Según explicó, las sociedades necesitan estándares y modelos a los cuales las personas puedan aspirar.
Sus palabras provocaron rechazo precisamente porque la industria de la moda lleva años siendo cuestionada por mostrar un estándar de belleza muy limitado. Victoria’s Secret, en particular, construyó durante décadas gran parte de su imagen alrededor de modelos extremadamente delgadas, hasta comenzar a incorporar mujeres con cuerpos, edades y orígenes diferentes.

Para quienes cuestionaron sus declaraciones, mostrar esa diversidad no significa decir que un tipo de cuerpo deba convertirse en el nuevo ideal, sino reconocer que las mujeres reales no tienen una sola talla, contextura ni color de piel.
Porque ampliar quién puede aparecer en una campaña no elimina la belleza de nadie. Simplemente deja de decirle a millones de mujeres que, para ser consideradas hermosas, primero tienen que parecerse todas entre sí.
