“Estar sobria no significa que la vida sea perfecta. Después de unos años, todo se volvió muy difícil. Tuve que aprender a vivir la vida tal como viene”

Por Carlos Valencia
2 October, 2026

Seis años de sobriedad suenan al momento en que sale el sol y todos dan por terminado el capítulo difícil. Paris Jackson cuenta que la realidad fue bastante menos ordenada.

Dejó el alcohol y la heroína en enero de 2020. Unos años después, la vida se volvió intensamente dura: las herramientas con las que antes soportaba el dolor ya no estaban, y tuvo que aprender a sentir sin anestesia. En un evento de recuperación contó que dejar las drogas se sintió como un accidente de auto, porque todo lo que había relegado al asiento trasero salió disparado hacia adelante. Las sustancias se fueron, pero el depósito emocional seguía lleno.

Su publicación del aniversario en 2025 mostró lo que la sobriedad le devolvió: música, risas, mascotas, baile, amor y también duelo. La recuperación no le prometió felicidad continua, le dio acceso a la experiencia humana completa. SAMHSA, la agencia estadounidense de salud mental, recuerda que este camino es personal, tiene muchas rutas y suele apoyarse en tratamiento, familia, comunidad y resiliencia ante los tropiezos.

Jackson cerró diciéndoles a quienes luchan contra la adicción, el trauma o el TOC que no están solas y que son amadas. Nada de frases hechas ni de fingir que seis años borraron los días malos. La victoria, dice su historia, no es volverse invencible, sino quedarse, aprender otras formas de afrontar y estar presente para una vida que casi se pierde.

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