Cristian Montenegro se cansó de las decepciones amorosas y decidió tomar cartas en el asunto, literalmente. Este bogotano de 28 años fabricó a su propia novia de trapo, Natalia Ortiz, y hasta formó una familia con hijos hechos del mismo material.

Según él, Natalia es la pareja ideal: es comprensiva, no lo deja por otro y lo acompaña a pasear en el autobús sin quejarse. Cristian ahora tiene un mánager que gestiona sus entrevistas y colaboraciones, llegando a cobrar cifras importantes por mostrar su dinámica familiar.

Incluso le consiguió suegros humanos a la muñeca para practicar cómo sería una relación convencional. Expertos señalan que el nivel de interacción (llevarlos al médico, vestirlos de uniforme, asignarles roles de suegros) indica una desconexión extrema con la realidad.


