Una aorta rota es de las emergencias más letales que existen: la arteria más grande del cuerpo se desgarra y el sangrado interno puede matar en minutos. Él sobrevivió, pero solo fue el principio. Vinieron múltiples cirugías, semanas conectado a equipos médicos y un cuerpo que había perdido casi todo: masa muscular, fuerza, hasta la capacidad de sostenerse de pie.
La primera foto lo muestra así: extremadamente delgado, con drenajes y vendas, apoyado en la puerta de su casa porque caminar unos metros era una hazaña. La segunda foto es meses después, afuera de una tienda, con ropa normal y el cuerpo recuperado. Nadie diría que es la misma persona.

Daniel dice que esta segunda oportunidad la sostiene con fe y perseverancia. No hubo un momento de victoria explosivo, solo pequeños logros acumulados: pararse un poco más, dar unos pasos más, salir a la calle. Y eso, para alguien que estuvo a punto de perderlo todo, ya es suficiente. 🙏❤️
