Gerard McAliece, un abuelo de 68 años en Renfrewshire, Escocia, vivió una pesadilla por seis años debido a la rinofima. Una condición que hizo que la piel de su nariz se volviera gruesa, bulbosa, roja y con protuberancias, creciendo tanto que cubría su boca.

El tamaño era tal que no podía beber ni besar a su pareja, y el acoso de la gente lo obligó a esconderse en su hogar.

Tras ser rechazado inicialmente por el sistema público, expertos de la Ever Clinic en Glasgow realizaron una cirugía estética sin precedentes. El resultado fue un éxito total: Gerard recuperó su rostro y sorprendió a toda su familia. Su esposa, Carol, asegura que volvió a ser el hombre de antes.

