Lo que comenzó como una búsqueda por tener un cuerpo “perfecto” terminó en una pesadilla para Angela Pedrosa, una madre brasileña de 26 años de Río de Janeiro.

La mujer se sometió a un levantamiento de glúteos brasileño con inyecciones de silicona, pero el procedimiento salió terriblemente mal y le provocó graves infecciones y enormes heridas abiertas en los glúteos.

Los médicos tuvieron que retirar tejido podrido para salvarle la vida y pasó más de dos meses hospitalizada. Aunque sobrevivió, quedó con cicatrices profundas y dolor constante tras la fallida cirugía estética.

