Eloy Pacheco Jarro llegó a la iglesia Santa Veracruz, en la zona sur de Cochabamba, Bolivia, el sábado 24 de mayo de 2026. Lo esperaban una limusina, cuatro grupos musicales y tres días de celebración. Lo que no esperaba era la policía.

La orden de aprehensión respondía a una deuda de asistencia familiar acumulada durante más de diez años: 6.500 dólares equivalentes a una pensión mensual de apenas 50 dólares que nunca pagó. Su hijo, que ya había fallecido de cáncer aproximadamente diez meses antes, nunca recibió un solo peso de su padre durante la enfermedad. Cuando el niño estaba grave pidió verlo. Pacheco no acudió. La madre, desesperada, llegó a ofrecerle reducir la deuda a un tercio del total para costear el tratamiento. Él rechazó la oferta. Familiares denunciaron que el hombre tenía cultivos en el Chapare, negocios como prestamista y capacidad económica más que comprobada.

Fue la propia invitación de boda, viralizada en redes sociales y TikTok, la que permitió ubicarlo después de más de dos años de búsqueda. Dos días estuvo en el penal de San Antonio. El lunes 26 de mayo pagó la deuda y quedó libre. Esa misma tarde volvió a continuar la fiesta.

