James McGraw no se quedó callado. 🔥
Todo empezó en 2019 cuando su esposa Kelly le hizo un corte de pelo que él odió con toda su alma. En lugar de reclamar, decidió jugar más sucio: se tatuó en el muslo, para toda la vida, una foto de Kelly dormida en un avión con la boca abierta… y le agregó papadas extra que ella jamás tuvo, solo para hacerlo todavía más humillante.

Kelly no se rió al verlo. Dijo que se había pasado de la raya, punto final. Pero cuando el tatuaje se hizo viral y miles de personas empezaron a reaccionar en redes, hasta ella terminó soltando la carcajada. Eso sí, le dejó una advertencia clara a James: que se cuide, porque esta guerra de bromas todavía no tiene ganador. 😅

