Alex Paige Moore, una creadora australiana de 29 años, conoce bien a sus seguidores que más dinero gastan. En la industria los llaman “ballenas”, y algunos pueden llegar a desembolsar cifras enormes por su contenido y atención.

Moore asegura que, en ciertos casos, el gasto termina convirtiéndose en una obsesión. Uno de sus seguidores llegó a gastar unos US$100.000 en apenas cinco meses y estaba convencido de que ambos terminarían casándose. Cuando ella dejó claro que eso nunca ocurriría, el hombre incluso amenazó con denunciarla por haberle “robado” su dinero.

Otros le han enviado mensajes como “estoy en bancarrota” o “no puedo comprarle regalos de cumpleaños a mi hijo porque gasté todo en ti”. Moore cuenta que algunos continúan enviando dinero incluso después de que ella les pide que paren, simplemente para conseguir una respuesta.

Pero lo que más preocupa a la creadora ocurre cuando la relación virtual comienza a cruzar límites. Algunos seguidores se vuelven posesivos, intentan controlar sus acciones o creen que tienen derecho a saber dónde está y qué está haciendo.

En uno de los episodios que más la inquietó, un fan consiguió averiguar qué vuelo tomaría y la esperó en el aeropuerto de Gold Coast. Moore logró evitarlo diciéndole que en realidad viajaría a Brisbane.
También tuvo que cambiar sus hábitos de grabación después de que espectadores identificaran dónde vivía observando pequeños detalles del fondo de sus videos.

Moore reconoce que estas plataformas pueden ofrecer compañía a personas solitarias, pero advierte que existe una línea que no debería cruzarse: “No somos terapeutas”.
