Magdalena Leyton tiene 16 años, cursa 2° Medio en el Liceo 6 Teresa Prats y se propuso resolver algo que ni los científicos habían logrado del todo: sacar los restos de antidepresivos del agua antes de que sigan acumulándose en ríos y mares.

Su herramienta no salió de un laboratorio de última tecnología, sino de uno de los lugares más fríos e inhóspitos del planeta.

Magdalena investiga cómo bacterias que sobreviven en la Antártica pueden degradar la sertralina, un antidepresivo que millones de personas en Chile toman a diario y que termina, sin que casi nadie lo sepa, en las aguas residuales.

Lo que ella busca no es menor: estudios científicos ya detectaron antidepresivos incluso en aguas antárticas remotas, sin ninguna actividad humana cerca.

Si una estudiante de segundo medio está mirando ese problema de frente, tal vez la próxima gran solución ambiental no salga de un gran centro de investigación, sino de un liceo.

Entrevista:
