El expolicía Matthew Luckhurst fue despedido del Departamento de Policía de San Antonio, Texas, en noviembre de 2016, luego de que una investigación descubriera que había dejado un sándwich con heces junto a un hombre en situación de calle.

El hecho ocurrió meses antes y salió a la luz después de que otros oficiales lo denunciaran por burlarse y contar la “broma” dentro de la comisaría. El entonces jefe policial, William McManus, calificó lo ocurrido como “repugnante” y aseguró que la conducta del agente era inaceptable.

Aunque al principio su abogado dijo que todo era una broma, luego el propio Luckhurst admitió haber dejado el sándwich.

