El mismo sábado, dos ciudades de México vivieron realidades opuestas.
En Toluca, miles celebraban la XXII Marcha del Orgullo LGBT. A menos de 70 kilómetros, en Ciudad de México, otro grupo caminaba desde el Monumento a la Revolución con un mensaje distinto: que la orientación sexual puede cambiar si te acercas a Dios.

La marcha, la quinta de su tipo, es encabezada por Ana María Luna Rodríguez, quien asegura haber dejado atrás una identidad LGBT tras su conversión al cristianismo.

En ediciones anteriores llegó a describir al movimiento como ‘la contra del movimiento LGBTQ+’. Médicos y organismos de derechos humanos advierten que no hay evidencia científica que respalde estos cambios, y que intentar forzarlos puede dejar secuelas psicológicas graves.

En México, desde 2024, las prácticas que buscan suprimir la orientación sexual, como terapias o “tratamientos” están penadas por ley. ¿Tú qué opinas?

