Rob Jetten, exministro de Clima de los Países Bajos, impulsó impuestos más altos a los vuelos para frenar el CO2. Ahora se casará en España con 300 invitados que cruzarán el continente en avión para acompañarlo.

Sus defensores dicen que es su vida privada y que nadie renuncia a celebrar su boda por una política pública. Sus críticos responden que quien exige sacrificios climáticos a millones de ciudadanos debería ser el primero en cumplirlos, no la excepción.

¿Las reglas climáticas son para todos por igual, o solo para quienes no pueden pagar una excepción?
