Kimberly Irene no subió esa foto pensando en armar revuelo.


Pero bastó un ángulo, una pose y una edición cargada de filtro para que las redes hicieran lo suyo: cientos de comentarios juraban que la integrante de “Las Perdidas”, conocida como “La Más Preciosa”, era en realidad una Kardashian disfrazada de mexicana.
La comparación no salió de la nada. Originaria de León, Guanajuato, Kimberly ha construido buena parte de su fama en Instagram —donde suma más de 1.7 millones de seguidores— jugando justamente con ese parecido, al punto de confesar públicamente que su meta es convertirse en “la Kardashian mexicana”, cirugías incluidas.


Así que cuando la foto se viralizó, nadie en su equipo se sorprendió demasiado. Kimberly lleva años cultivando esa imagen a propósito, y esta vez el algoritmo simplemente le hizo justicia.
La pregunta que quedó picando entre sus fans fue otra: ¿a este paso, quién va a terminar pareciéndose a quién?
