Detrás de los vidrios y las sonrisas de los visitantes, algunos expertos aseguran que ciertos animales en zoológicos estarían desarrollando conductas propias de un profundo sufrimiento psicológico. El fenómeno tiene nombre: “zoochosis”.

Leones que recorren el mismo trayecto una y otra vez. Aves que se arrancan sus propias plumas. Primates que consumen sus desechos o los esparcen por las paredes. Son comportamientos que organizaciones animalistas atribuyen al estrés de pasar años encerrados lejos de sus hábitats naturales.

Los zoológicos defienden su papel en la conservación. Sus críticos creen que el precio lo pagan los animales.

