Mariano Rajoy, expresidente de España, escribió una columna para El Debate y soltó la frase que nadie esperaba: la selección francesa tiene “una plantilla de altísimo nivel. Eso sí, sin franceses”. La publicó justo antes de la semifinal del Mundial 2026 entre España y Francia, y la bomba explotó en horas.

La embajada de Francia en Madrid no tardó en responder con números: de los 26 convocados, 23 nacieron en Francia, y los otros tres —Olise, Thuram y Samba— también son franceses aunque hayan nacido afuera. El ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, calificó los dichos de “absolutamente inaceptables”, mientras Fabien Roussell habló directamente de “racismo mugriento”.

Hasta Pedro Sánchez salió a cuestionar a su antecesor: preguntó por qué habría que medir quién es francés según el apellido, el lugar de nacimiento o el color de piel. Rajoy quería hablar de fútbol. Terminó desatando una guerra política de dos países a horas de un partido.
