La muerte de 3 personas a bordo del MV Hondius por un brote de hantavirus ha puesto en marcha los protocolos más estrictos de la industria naviera internacional.

Cuando ocurre un deceso por enfermedad infecciosa en el mar, la prioridad absoluta es contener la propagación mediante el aislamiento total de los pasajeros en sus propios camarotes. Un ciudadano británico de 69 años permanece en estado crítico mientras la empresa Oceanwide Expeditions aplica medidas de seguimiento médico riguroso.

Expertos de la Universidad de Cambridge sugieren que la infección pudo originarse en Argentina, resaltando que los barcos deben transformarse en zonas de cuarentena para evitar tragedias mayores.
