

Liliana Pérez Ocampo pensó que era un temblor común, de esos que Colombia conoce bien. Pero pasaron los primeros 30 segundos, y luego más, y el piso bajo sus pies del occidente colombiano seguía moviéndose. Fue entonces cuando entendió que esto no era como los demás. Salió con sus cuatro hijos, dos de ellos aún en la escuela, mientras la estructura que los había cobijado por años comenzaba a derrumbarse.
El sismo, de magnitud 7,4 con epicentro en San José del Palmar, Chocó, y a 99 kilómetros de profundidad, ya provocó más de 70 réplicas, la mayor de 4,8. Es el terremoto más fuerte registrado en Colombia en lo que va del siglo XXI. La cifra de muertos, que la BBC ubicó inicialmente en 132, subió después a al menos 224 según reportes posteriores.
“Al final, las cosas materiales se pueden reemplazar”, dijo Liliana. “Lo más importante es la vida, y la tenemos”.
