Una mujer que trabajaba en turnos nocturnos vivió una situación desesperante cuando su vecino comenzó a aprovechar sus horarios de descanso para molestarla deliberadamente cada mañana.



Según muestran los registros, el hombre se detenía frente a la vivienda y hacía rugir el motor de sus vehículos durante varios minutos, interrumpiendo el sueño de la afectada de forma constante. Lo que parecía una simple provocación terminó convirtiéndose en una rutina que se repetía día tras día.
Con el paso del tiempo, el conflicto fue escalando. La situación alcanzó un punto crítico cuando el vecino invadió la propiedad de la mujer y causó daños en su jardín, desatando definitivamente el cansancio y la frustración de la víctima.
Fue entonces cuando decidió recurrir a las autoridades. La policía intervino en el caso y puso fin a una serie de actos que habían convertido la vida de la mujer en una auténtica pesadilla. Para el vecino, los problemas recién comenzaban.
