Kate Beckinsale no dijo una palabra. Solo borró.

De un momento a otro, la actriz de 54 años eliminó todas las fotos y videos de su Instagram. En su lugar dejó una sola imagen: la palabra “adiós” en letras blancas sobre fondo negro, sin comentarios habilitados. En sus historias apareció un arcoíris con un mensaje que heló a sus seguidores: “Felicidades, ganaste. Me rindo”.


En ese mismo texto mencionó las autolesiones del bloguero Perez Hilton y la decisión de Ariana Grande de alejarse de los escenarios, y pidió algo simple: tratar a los demás con más consideración y dejar de opinar sobre sus cuerpos. Poco después, borró todo otra vez. Nada de esto llega desde cero: el mes pasado murió su madre, Judy Loe, y Beckinsale ya había salido a defenderse de las críticas sobre su físico. Sus representantes, hasta ahora, no han dicho nada.
