“Por favor, que sea gol, por favor”, suplicaba Ferran Torres mientras el VAR revisaba su festejo ante Arabia Saudita. Se lo anularon por fuera de lugar. España ya goleaba, pero él necesitaba ese gol como el aire, después de semanas cargando con las críticas de medio país.
Postes, offsides, ocasiones que se escapaban. El Tiburón peleó en cada fase del torneo sin que la pelota quisiera entrar. Hasta que llegó la final ante la Argentina de Messi.
En el alargue, sin pedirle nada al cielo esta vez, Ferran marcó. Fue su único gol en todo el Mundial, y le dio a España la segunda estrella de su historia. “He sido una persona muy criticada, pero creo que el destino está escrito”, dijo después. A veces el fútbol tarda, pero paga completo 🇪🇸⚽

