El 17 de junio de 2009, Eleonor Alejandra Marín Mendoza, de 26 años, salió de un hospital de Ciudad de México llevando una bolsa de regalo. Dentro había una recién nacida.

Pero la bebé no era su hija.
Horas después, Marín Mendoza y su esposo fueron detenidos en un motel y la pequeña, Katya Valentina, fue devuelta sana y salva a sus padres. Ella terminó siendo condenada a 13 años de prisión por secuestro.

Lo más sorprendente del caso es que, durante meses, Marín Mendoza había conseguido convencer a su esposo, familiares e incluso a médicos de que estaba embarazada.
Después de sufrir varios abortos espontáneos, comenzó a fingir un nuevo embarazo. Llegó a aumentar considerablemente de peso para simular una barriga y, como trabajaba en el área de obstetricia y ginecología del hospital, manipuló sus propios registros médicos.

Según su versión de los hechos, había acordado con otra mujer embarazada que recibiría a su bebé después del nacimiento. Sin embargo, la madre de la niña negó completamente esa historia y aseguró que nunca existió ningún acuerdo.
El día del secuestro, Marín Mendoza habría entrado en la habitación de la madre haciéndose pasar por trabajadora social. Poco después, la recién nacida desapareció.
La historia ahora vuelve a ser contada en “Un hijo propio”, el nuevo docudrama dirigido por la chilena Maite Alberdi, que mezcla recreaciones de los hechos con entrevistas a la propia Marín Mendoza, la madre de la bebé, la jueza y especialistas que analizaron su caso.

Más de una década después, Marín Mendoza asegura que aquella obsesión por convertirse en madre estaba relacionada con la enorme presión que sentía de su familia y su entorno.
Pero una mentira que comenzó con un embarazo falso terminó con una bebé recién nacida dentro de un bolso y una mujer condenada a prisión.
