Finn no soltó al criminal.
El 5 de octubre de 2016, este pastor alemán de la policía de Hertfordshire siguió a su guía, el agente Dave Wardell, hasta una calle de Stevenage, en Inglaterra, para encontrar a un joven que se creía armado. Cuando el sospechoso intentó escapar, Finn lo atrapó por la pierna. Ambos cayeron al suelo y el joven sacó un cuchillo: apuñaló al perro en el pecho y luego en la cabeza, y cortó la mano de Wardell. Aun así, Finn mantuvo la sujeción hasta que llegaron los refuerzos.


Sobrevivió a una cirugía de emergencia en la que le extirparon parte de un pulmón y volvió al servicio 11 semanas después. Pero la justicia lo midió con otra vara: el agresor, de 16 años, fue condenado por daños criminales, porque la ley veía a los perros policía como simples “herramientas”. Wardell no se rindió. Tres años de campaña después, el 8 de abril de 2019, nació la Ley de Finn, que castiga causar sufrimiento innecesario a un animal de servicio. Hoy esa ley protege a perros y caballos de trabajo, y su alcance se extendió luego a Escocia e Irlanda del Norte.

Lamentablemente Finn murió el 27 de julio de 2023, a los 14 años, pero hasta el día de hoy es recordado como un valiente perro de trabajo.

