Fiorella Martínez no era solo una atleta. Era la hija, la hermana, la novia, la estudiante de Odontología que soñaba con dos carreras a la vez. Tenía 19 años y un título sudamericano de Women’s Artistic Fitness ganado en Quito en 2025. Era la promesa más brillante del fisicoculturismo venezolano, con toda la vida delante.

El 24 de junio de 2026, los terremotos de magnitud 7.5 y 7.2 que sacudieron Venezuela se la llevaron a ella, a su mamá Carmen, a su hermana menor Miranda y, horas después, a su novio Fedor Prieto Olivares. Una familia entera borrada en minutos. La Federación Venezolana de Fisicoculturismo y Fitness confirmó oficialmente su muerte, y su entrenador Joel Aristiguieta le dedicó un mensaje que parte el alma: “Siempre serás mi atleta.”

El doble terremoto dejó más de 1.700 muertos en Venezuela. Fiorella es uno de esos números con nombre, con historia, con futuro robado. 🕊️
