Bobby Humphreys pesaba más de 130 kilos de músculo, competía en culturismo y se reía de cualquier hombre que tuviera un perro pequeño. En la víspera de Año Nuevo de 2016, su esposa de 17 años pidió el divorcio y se fue. Una semana después, una lesión de hombro lo dejó sin el gimnasio, que era lo único que conocía. Empezó a beber. Se hundió.

Su amiga Connie se negó a abandonarlo aunque él se lo pidió mil veces. Cuando la echaron de su casa y no pudo llevarse a su chihuahua Lady, Bobby la acogió casi sin querer. Lady era difícil, temperamental, el tipo de perro que él siempre había despreciado. Pero algo pasó: era la única criatura en el mundo que lo hacía levantarse de la cama con ganas.

Desde ahí no pudo parar. Llegó Kira, con agresividad al comer. Luego Harley y su hermana Queen, rescatadas de condiciones espantosas. Después Bella, con las uñas tan largas que se doblaban hacia sus propias patas. En 2018 fundó el Santuario Big Guy, Littles World en su casa. Hoy vive con 99 chihuahuas y un gato, lo financia con una línea de productos que él mismo desarrolló, y cada noche duerme rodeado de amor. 🐾
