
João Zocatelli nunca se había pintado la cara en su vida.
Tiene tierra, tractores y una rutina de agricultor en Marialva, un pueblo del interior de Paraná, Brasil. Pero cuando su hijo Danilo, artista visual, le contó que había sufrido ataques homofóbicos y le propuso un proyecto fotográfico distinto, João no lo pensó dos veces: se dejó maquillar, se puso una peluca enorme y posó como drag queen entre los mismos surcos y herramientas donde había criado a su familia.
Así nació “Querido Pai”, una serie de fotos donde el padre reinterpreta, con rimel y tacones, los escenarios que marcaron la infancia de su hijo. Para Danilo, esos lugares estaban ligados a un modelo de masculinidad con el que nunca se sintió identificado — y ver a su padre habitarlos de otra forma cambió el significado de todo.




No hubo discurso ni gran declaración. Solo un padre que, para defender a su hijo, decidió ponerse en su lugar.



