Machine Gun Kelly, el cantante y actor estadounidense conocido por sus tatuajes, su estética punk y sus apariciones en películas como The Dirt, decidió someterse a una transformación radical: cubrir gran parte de los tatuajes que había acumulado durante años con un enorme diseño negro.

El trabajo estaba pensado para realizarse durante unos dos años, pero MGK quiso acelerar el proceso y terminarlo en apenas dos meses. Para conseguirlo, llegó a pasar unas 7 horas al día recibiendo tatuajes.

La intensidad de las sesiones terminó pasándole la cuenta. El artista contó que comenzó a enfermarse, tuvo problemas para mover algunas partes del cuerpo y llegó a sentir que estaba “muriendo” mientras permanecía en la camilla. También relató que su piel comenzó a ponerse amarilla.

A pesar de todo, continuó hasta completar el proceso. El resultado fue un enorme “blackout” que cubrió buena parte de sus brazos y torso y ocultó los tatuajes que habían marcado distintas etapas de su vida.

Lo que normalmente habría tomado alrededor de dos años, Machine Gun Kelly decidió soportarlo en apenas dos meses.
