Zymire Hughes tiene 22 años y una cámara encendida cada vez que salía a aterrorizar gente.
Durante las madrugadas de agosto de 2026, se puso una máscara y empezó a perseguir a desconocidos por Center City, Filadelfia, cerca del ayuntamiento y el JFK Boulevard. A una mujer que hacía ejercicio la persiguió hasta que ella logró escapar. Antes le preguntó si estaba lista para morir.

No fue un caso aislado: al menos media docena de víctimas confirmadas, y hasta veinte personas acosadas según los reportes. Todo quedó grabado, porque Hughes transmitía sus propios ataques en redes sociales. Mientras la policía de Filadelfia reunía pruebas y emitía la orden de captura, él ya estaba a miles de kilómetros de distancia, viviendo en Las Vegas desde febrero.


Lo atraparon recién el 25 de agosto, casi dos semanas después de los primeros ataques. Ahora enfrenta cargos por amenazas terroristas, acoso, agresión simple e intimidación, y espera ser extraditado a Pensilvania. La pregunta que queda es simple: ¿cuánta gente más habría aterrorizado si no lo hubieran identificado a tiempo?

