Fotos de las consecuencias de trabajar como operario de rayos X en el siglo pasado

Por Ignacio Mardones
27 July, 2026

A finales del siglo XIX y comienzos del XX, los rayos X parecían un milagro. Permitían ver el interior del cuerpo sin necesidad de una cirugía, pero nadie sabía el precio que algunos pioneros tendrían que pagar.

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Médicos y técnicos trabajaban durante horas frente a equipos que emitían altas dosis de radiación, muchas veces usando sus propias manos para probar que el aparato funcionaba. Sin protección y sin conocer los riesgos, comenzaron a sufrir quemaduras, úlceras, pérdida de dedos e incluso amputaciones.

Las impactantes imágenes que aún circulan de manos gravemente dañadas son el recordatorio de una época en la que la ciencia avanzaba más rápido que el conocimiento sobre sus peligros.

Gracias a esas dolorosas experiencias, hoy existen delantales de plomo, controles de exposición y estrictas medidas de seguridad que han convertido a los rayos X en una herramienta esencial y mucho más segura para la medicina moderna.

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