En 1978, Dolly Parton hizo algo que sorprendió incluso a sus propios seguidores: aceptó convertirse en la portada de Playboy, una revista famosa precisamente por sus fotografías de desnudos.
Pero había una condición.
Dolly no iba a quitarse la ropa.

La cantante terminó apareciendo en la portada de la edición de octubre de 1978 usando el famoso traje de conejita de Playboy, con orejas, corbatín y tacones. De esta manera se convirtió en la primera cantante de country en protagonizar la portada de la revista.
Sin embargo, antes de aceptar, Parton había tenido serias dudas.

En una entrevista realizada en marzo de ese mismo año para el artículo que acompañaría la publicación, explicó que le había preocupado inicialmente que quisieran que posara desnuda.
“No quería estar desnuda en la portada de una revista a menos que todo el mundo supiera que era una broma. No querría estar desnuda ni siquiera entonces”, dijo en aquella conversación.
Décadas después, al recordar aquella sesión, fue todavía más directa.

“Estaba cómoda haciendo la portada. No iba a hacer ninguno de los diseños, la desnudez y todo eso”, explicó a Business Insider.
Para Dolly, además, había otra preocupación: sus seguidores.
En aquella época tenía una enorme base de admiradores dentro del mundo del country, muchos de ellos con fuertes creencias religiosas. La cantante temía que algunos pudieran interpretar una sesión de desnudos de una manera que ella no quería.

Finalmente encontró una fórmula que le permitía aprovechar la oportunidad sin cruzar sus propios límites.
La portada funcionó. De hecho, la aparición ayudó a ampliar su exposición fuera del mundo del country y ella misma consideró posteriormente que había sido una buena decisión para su carrera.

Y la historia tuvo una segunda parte décadas después.
En 2021, cuando cumplió 75 años, Dolly quiso volver a aparecer como conejita de Playboy para celebrar el cumpleaños de su esposo, Carl Dean. Como la revista ya había dejado de publicarse en formato impreso, organizó su propia sesión de fotos inspirada en aquella portada de 1978.

Así, una de las imágenes más recordadas de Dolly Parton nació precisamente de una decisión muy clara:
sí a Playboy, pero siempre bajo sus propias reglas.
